Cómo utilizar dispositivos GPS en el fútbol para monitorizar la carga de los jugadores


Come utilizzare i dispositivi GPS nel calcio per monitorare il carico dei giocatori - Calciatore Vincente

Si te interesa saber cómo se utilizan los dispositivos GPS en el fútbol para controlar la carga de los jugadores y ayudar a prevenir lesiones, este contenido te resultará útil. El fútbol ha evolucionado con rapidez y, hoy más que nunca, entender cómo funcionan estos sistemas aporta una ventaja clara a quienes trabajan en la preparación física y el rendimiento deportivo.

En clubes como el Barcelona FC, siempre muy atento a la ciencia aplicada al deporte, esta tecnología ya se ha incorporado al seguimiento de entrenamientos y partidos de las categorías U16, U18, U19, además del Barça B y del primer equipo.

La forma de entrenar y de evaluar a los futbolistas ha cambiado de manera radical. Lo que antes dependía casi por completo de la observación del entrenador, ahora se complementa con una medición precisa de variables que influyen, de forma directa o indirecta, en el esfuerzo físico. En la última década, la preparación deportiva ha dejado de basarse solo en percepciones y ha pasado a apoyarse en datos concretos que ayudan a tomar mejores decisiones.

Gracias a estos dispositivos, integrados en un chaleco GPS cómodo y ligero, el cuerpo técnico puede registrar y analizar distintas variables del carga externa, como la distancia de carga metabólica alta (HMLD), la carrera a alta velocidad (HSR), la carga del jugador (PL) y la distancia total (TD). Esta información permite comprender mejor el esfuerzo real de cada futbolista y buscar un equilibrio más preciso entre entrenamiento y recuperación.

Al finalizar cada sesión, los datos se recopilan y se trasladan a una plataforma de análisis mediante ETPS, un dispositivo de seguimiento electrónico del rendimiento, junto con programas de cálculo que procesan la información obtenida en los equipos de medición. El valor de este sistema no está solo en recoger datos, sino en convertirlos en decisiones prácticas para el día a día del equipo.

Su desarrollo responde a una realidad ya consolidada: el deporte, y en especial el fútbol, se ha transformado en una disciplina científica en la que casi todo puede medirse, compararse y estudiarse con más rigor que antes.

Carga de trabajo y relación con las lesiones musculares

Una investigación descriptiva publicada en una revista española analizó todas las actividades de la primera plantilla masculina, con un total de 46 semanas, 222 entrenamientos y 45 partidos oficiales; del equipo U18, con 45 semanas, 206 entrenamientos y 54 partidos; y del equipo U19, con 44 semanas, 203 entrenamientos y 55 encuentros oficiales.

Los datos obtenidos con GPS y procesados por el software aportaron información sobre las cuatro variables asociadas a la carga externa. A partir de ahí, se observaron patrones bastante similares en la distribución del esfuerzo.

Estos parámetros mostraron distribuciones de carga parecidas:

  • según la posición en el campo (defensa central, lateral, centrocampista y delantero)
  • según la categoría (U18, U19 o profesional), observándose que las cargas más altas aparecían el día del partido y en los entrenamientos de los tres días previos al encuentro.

En las 631 sesiones de entrenamiento, que sumaron 12.340 horas, y en los 154 partidos oficiales, con 2077 horas de exposición, se registraron 34 lesiones musculares, de las cuales 19 provocaron pérdida de tiempo de juego. La incidencia global por hora de exposición fue de 2,57 lesiones por cada 1000 horas (10,3 h), con los valores más altos en los días de partido (4,55/10,3 h), seguidos de los entrenamientos realizados tres días antes del encuentro (4,07/10,3 h).

Al comparar las horas de exposición con el número de lesiones musculares, no se aprecian grandes diferencias entre los cuatro parámetros de carga externa medidos con GPS: HMDL, HRS, PL y TD. Sin embargo, la lectura de los datos no es exactamente la misma en todos los casos. Mientras el análisis de las horas de exposición ofrece una visión general, las métricas derivadas del GPS permiten una interpretación más precisa y adaptada a las exigencias reales del fútbol.

En ese sentido, ambas variables coinciden en algo importante: la carga de trabajo externa y las lesiones musculares mantienen una relación directa. Aun así, las métricas GPS indican que la incidencia de lesiones es mayor en las sesiones de entrenamiento de tres días antes del partido, seguidas por el propio encuentro.

La principal diferencia entre ambos enfoques está en el nivel de detalle. Las horas de exposición sirven como referencia general, pero los datos del GPS ofrecen respuestas concretas sobre las demandas físicas de cada jugador. Por eso, los entrenadores pueden contar con información individualizada para diseñar programas de entrenamiento más ajustados y adaptar las exigencias del grupo a la realidad de cada futbolista.

Estos dispositivos portátiles y los datos que generan tienen múltiples aplicaciones, aunque una de las más relevantes es la prevención de lesiones. Al seguir de cerca los sprint de un jugador y la distancia que recorre, el cuerpo técnico puede valorar si está en condiciones de competir o si conviene dosificar la carga y priorizar el descanso.

Diversos estudios han mostrado que, cuando los deportistas entrenan a un ritmo superior al habitual durante la temporada, las lesiones tienden a aumentar. Si se incrementa la intensidad del entrenamiento y de la competición sin un descanso adecuado, el riesgo también sube. Precisamente por eso, el control constante de estas métricas ayuda a anticipar problemas antes de que aparezcan.

Hoy los entrenadores pueden interpretar esos patrones y actuar con más criterio: decidir si un jugador está acumulando demasiada carga, si necesita recuperación o si se encuentra en un estado óptimo para rendir.

Cómo aplicar los datos del GPS en la práctica

El uso de dispositivos GPS en el día a día de los futbolistas ofrece una fuente continua de información individualizada sobre la que pueden trabajar entrenadores y personal médico. Su valor no se limita a medir rendimiento: también ayuda a detectar patrones de esfuerzo que pueden estar vinculados a las lesiones musculares más frecuentes en el fútbol base y profesional.

Además de comprender cómo se comporta la carga externa en cada jugador, esta tecnología permite analizar la respuesta del deportista ante posibles cambios en el volumen o la intensidad del trabajo. Eso facilita un seguimiento mucho más fino de la evolución física y abre la puerta a una planificación más ajustada a cada caso.

La investigación señala, además, que no se observan diferencias claras en la relación entre lesiones y carga cuando se comparan futbolistas jóvenes y profesionales. Ambos grupos comparten dinámicas y métodos de entrenamiento, por lo que el cuerpo técnico puede incorporar a jugadores jóvenes a sesiones con profesionales con la expectativa de que respondan de forma favorable.

En definitiva, el GPS se ha convertido en una herramienta clave para entender mejor el esfuerzo, ajustar la preparación y reducir riesgos. Su utilidad no está solo en registrar kilómetros o velocidades, sino en ofrecer una base sólida para tomar decisiones más seguras y más inteligentes en la gestión del rendimiento.

 

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